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El primer año en Leyes

Vida de un estudiante (The Paper Chase, 1973) de James Bridges y basada en la novela de John Jay Osborn Jr.(1) es una suculenta película (2) que nos detalla el paso de James T. Hart (Timothy Bottoms) como alumno de primer año de Harvard Law School.

La cinta, nos presenta los tres planos en los que se desarrolla a un alumno brillante dentro de de la Escuela de Leyes. Bridges no desliga al alumno brillante, incisivo y esforzado del hombre y lo entiende desde su edad e impericia en el competitivo mundo de una de las escuelas de leyes más importante de los Estados Unidos. Nos permite intuir también que este cosmos sólo es un adelanto de lo que vendrá después. De esta forma vemos en primer lugar, la relación de Hart con el profesor del curso de Contratos, Charles W. Kingsfield Jr. (John Houseman) el verdadero imán del guión. Por otro lado, lo vemos interactuar dentro del heterogéneo grupo de estudio formado, además de por el propio Hart, por Franklin Ford (Graham Beckel), Kevin Brooks (James Naughton), Thomas Craig Anderson (Edward Herrmann), O´Connor (Robert Lyoliard) y Willis Bell (Craig Richard Nelson). Finalmente, se narra la relación de Hart con la propia hija del profesor Kingsfield, la magnífica Susan (Lindsay Wagner).

La figura más interesante de la entrega es sin duda la del profesor de Contratos caracterizado por un enorme John Houseman en lo que fue su primera aparición en el cine, actuación que le valió un Oscar por mejor actor de reparto. El viejo y severo Kingsfield es, a pesar de sus años, una leyenda viviente de la Facultad y como en una saga escandinava en los pasillos, cafetería y biblioteca se suelen escuchar historias acerca de la forma de cómo humilló a tal o cual alumno en clase. El propio Hart comprobará en sus carnes la certeza de esta leyenda. Kingsfield imparte sus conocimientos a partir de lo que él denomina el método socrático. Manteniéndose alejado de la figura del catedrático tradicional donde se sermonea a los alumnos que recogen pasivamente las enseñanzas impartidas por la cátedra. El profesor Kingsfield, entra en calor pronto y advierte claramente a sus pupilos al inicio del ejercicio, que para ellos el estudio del Derecho es algo nuevo y desconocido (…), a diferencia de sus métodos de enseñanza en el pasado aquí usamos el método socrático. Yo les llamo, les hago una pregunta y ustedes contestan. A partir de mis preguntas aprenderán a enseñarse a sí mismos. (…) A veces creerán que encontraron la respuesta correcta, les aseguro que es una idea delirante de su parte, jamás encontrarán la respuesta correcta absoluta y final. El objetivo declarado es entrenar las mentes pues llegan con un cráneo lleno de papilla y se marchan pensando como abogados.

Pero Kingsfield no exige a sus alumnos un esfuerzo insustancial, intrascendente, como memorizar los materiales de clase. Además, pedirá una profunda y completa capacidad de análisis, de allí que menosprecie el esfuerzo de aquellos que sólo se limiten a repetir los hechos de los casos estudiados como si fueran una fotocopiadora: una memoria fotográfica no sirve absolutamente de nada, sin la habilidad de analizar la gran cantidad de información que se tiene entre las orejas. Bridges no escatima en mostrarnos cómo es que aun cuando todos los alumnos parten con las mismas herramientas él éxito universitario sólo está reservado para unos pocos, aquellos que internalizan el esfuerzo diario con una innegable capacidad.

Es curiosa la interpretación que hace Hart de los tres partidos en que se suelen dividir los salones de clase: una facción son los estudiantes que se sientan atrás del todo renunciando a preparar los casos. El segundo grupo, son los que no levantan la mano, pero lo intentan si los llaman. Viviendo en un estado de miedo constante. El nivel más alto. Los voluntarios. Levantan la mano en clase, salen a la palestra. No creo que sean más inteligentes que los demás, pero son valientes y serán reconocidos al final. Los profesores sabrán sus nombres y obtendrán mejores notas. Los que hemos pasado por una escuela de leyes sabemos que los profesores severos y exigentes como el profesor Kingsfield siempre dividen a la clase en dos: los que lo odian, como Kevin, y quienes lo admiran como Hart. Todo dependerá del nivel de responsabilidad con que cada uno enfrente el dictado de la clase.

Esta división también tiene un correlato en el grupo cerrado de estudio donde participa Hart. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en clase donde estas diferencias importan poco, en el grupo generarán una serie de tensiones con un resultado, al menos en este caso, cruento: casi al final del curso dos de los miembros (O´Connor y Bell) deciden abandonar el grupo por discrepancias con los demás miembros y otro deja incluso la universidad al no soportar el rigor de los estudios. El enfrentamiento entre los compañeros es común en un ambiente en donde precisamente se intenta desarrollar la competitividad y donde no es raro que los alumnos con mayores capacidades desprecien intelectualmente a sus compañeros con menores habilidades. En el primer año de estudios todos nos amábamos porque estudiábamos leyes y la ley es algo noble, pero en el tercer año, uno tenía suerte si no lo asesinaban mientras dormía, esa es la naturaleza de la profesión, nos dirá Rudy Baylor en Legítima defensa (The Rainmaker de Francis Ford Coppola, 1997).

Pero la tirantez no se limita únicamente a las sociedades entre los compañeros de clase, también la relación con un profesor exigente que tensa constantemente a sus alumnos no está libre de asperezas. !Es usted un hijo de puta¡ Kingsfield, le gritará Hart a su sarcástico profesor en medio de una clase atónita, algo que la mayoría de sus compañeros hubiera hecho de buen grado si se hubieran atrevido. Es lo más inteligente que ha dicho el día de hoy, tome asiento. Le responderá, sin que se le mueva un músculo. Hay algunos límites que sólo pueden cruzar los iniciados.


(1) Jay Osborn, Jr. volcó sus experiencias en la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard en una de las novelas más famosas sobre el mundo estudiantil. Después de graduarse, Osborn, trabajó en la Corte de Apelaciones del Tercer Circuito, en una consejería jurídica en New York y enseñó en las facultades de derecho de la Universidad de Miami, Universidad de Berkeley California y en Benjamin N. Cardozo School of Law. Su novela, Los asociados, fue convertida en una serie producida por ABC-TV.

(2) Esta película inspiró una popular serie de televisión que se conoció en el Perú como Alma Mater cuyas cuatro temporadas se filmaron entre 1978 y 1986. La primera temporada (The Paper Chase: The First Year) se filmó entre 1978 y 1979, la segunda (The Paper Chase: The Second Year) entre 1983 y 1984, la tercera (The Paper Chase: The Third Year) en 1985 y la cuarta (The Paper Chase: The Graduation Year) en 1986.

Ficha: Vida de un estudiante (The Paper Chase, 1973), 113 minutos, Twentieth Century-Fox y Thompson Films, Director: James Bridges, Guión: James Bridges (guión) y John Jay Osborn Jr. (novela), Música: John Williams, Fotografía: Gordon Willis, Reparto: James Naughton, John Houseman, Timothy Bottoms, Edward Herrmann, Lindsay Wagner, Graham Beckel, Craig Richard Nelson, Robert Lyoliard.

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Un rostro para si mismo

«nadie podrá lucir por tiempo considerable un rostro para si mismo y otro para las multitudes sin que finalmente termine desconcertado en cuanto cuál es el verdadero.

Nathaniel Hawthorne (1804-1864) The Scarlet Letter

La raíz del miedo (Primal Fear, 1996) de Gregory Hoblit es una película basada en la novela homónima de William Diehl (1). Martin Vail (Richard Gere), es un ambicioso y prepotente abogado criminalista que patrocina pro bono a un joven monaguillo de 19 años, Aaron (Edward Norton), acusado de asesinar brutalmente al arzobispo Rushman (Stanley Anderson) de la ciudad de Chicago. Antes de dar cuenta con la vida del purpurado el asesino le cortó los dedos de una mano, lo apuñaló en ojos y testículos y grabó una inscripción en su pecho.

Para Carmelo Romero el guión de La raíz del miedo, reúne todos los requisitos fundamentales de todo drama judicial con elementos propios del thriller. Gregory Hoblit, hijo de un abogado, ajustó cuidadosamente los diversos elementos integrados en su compleja estructura hasta dotar a la cinta del suficiente grado de interés y verosimilitud.(2)

La película se inicia con una declaración de Martin Vail en medio de una entrevista para una importante revista de la ciudad: – El primer día en la facultad de Derecho, el profesor nos dijo dos cosas: de hoy en adelante cuando sus madres les digan que les quieran pidan una segunda opinión. Y si quieren justicia, vayan a un burdel y, si quieren que les jodan vayan a los tribunales. El hecho que Vail se interese si será portada de la revista, nos revela cuáles son los matices de su personalidad: – ¿Crees que me gusta ver mi foto en las revistas? Me encanta, me encanta toda esa mierda. Este abogado penalista, se muestra feliz con la popularidad y la fortuna que su trabajo le reporta: – ¿Para qué ser juez? ¿Para qué ser árbitro si se puede ser jugador?

Este preámbulo sirve como excusa para abordar dos complejos aspectos del sistema de justicia. El primero, si los abogados deben defender a cualquier inculpado aún sabiendo de las atrocidades de sus crímenes o la enormidad de sus delitos. Es la eterna pregunta. ¿Qué pasa si sabes que tu cliente es culpable? – Ni al sistema judicial ni a mi nos interesa eso. Todo acusado sin importar su delito merece la mejor defensa que pueda brindar su abogado. Nos señalará Martin Vail. Cómo se puede defender entonces a alguien que sabes que es culpable. ¿Por dinero? Ciertamente: – he ganado buen dinero. Mi primera pregunta para un cliente nuevo es: ¿Ahorró para los malos tiempos? Han llegado los malos tiempos. Pero no será únicamente el dinero la motivación que encuentra Martin Vail para defender causas de clientes embarazosos: – creo que uno es inocente hasta que se demuestra lo contrario. Creo en ese concepto porque prefiero creer en la bondad básica de la gente. Creo que no todos los delitos son obra básica de gente mala. Y trato de comprender que hay gente muy buena que hace cosas muy malas. Peligroso cóctel de vanidad y altruismo el que nos trae este abogado. El segundo tema abordado es el de la debilidad del sistema de justicia. Cómo cuando nos encontramos ante un acusado que esconde su conciencia, un abogado mañoso, un fiscal inexperto y un juez manipulable se pueden torcer con relativa facilidad al sistema legal.

La trama nos lleva a la supuesta enfermedad mental que padece el acusado. Aaron se presenta como un muchacho atormentado, tímido y con una tartamudez incipiente, es decir, a primera vista como incapaz de cometer un crimen tan monstruoso como del que se le acusa. La versión del muchacho respecto de los hechos es confusa. Niega que cometiera el asesinato, encontró al arzobispo en su habitación con otra persona -a la que no reconoce-, se desmayó y una vez que recuperó la conciencia huyó.

Vail sa mueve con autoridad en los circulos de poder de la ciudad de Chicago. Conoce a los poderosos. Gracias a estas relaciones sabe de la corrupción en el manejo de la política de la ciudad. El arzobispo, no era precísamente amado por toda su comunidad, envuelto en la venta de una tierras a sectores empobrecidos, lo cual hechó a perder un negocio de millones de dólares en una posible remodelación urbanística. Como es evidente los perdedores en esta trama inmobiliaria no deberían estar muy felices.

Durante los exámenes psiquiátricos que se le realizan se descubre que Aaron padece un desdoblamiento de la personalidad que se manifiesta cuando se le somete a excesiva presión, lo que en psiquiatría se conoce como trastorno de la personalidad múltiple. Es cuando aparece un tal Roy. Entonces, el culpable del asesinato no fue Aaron sino Roy su otra personalidad, que no tartamudea, es extremadamente violento y siente un profundo desprecio por los demás.

El trastorno de la personalidad múltiple es una enfermedad muy rara, tanto que en la última edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) de la American Psychiatric Association ha eliminado este padecimiento mental de su lista de patologías. El psicólogo forense Javier Urra Portillo llega a cuestionar incluso su existencia y se pregunta por qué la personalidad múltiple la encuentran los psicólogos forenses cuando el paciente ha cometido un delito grave y es clínicamente muy rara. (3) La respuesta parece obvia. Obviedad que pasa desapercibida para Martin Vail. Descubierta la supuesta disfunción mental del acusado, Martin Vail se encuentra ante un dilema dado que ya no puede cambiar el argumento de la defensa de inocencia al de enfermedad mental.

Con el material necesario que evidencia que el arzobispo no sólo se dicaba a evangelizar a los muchachos de su parroquia sino también a actividades más mundanas con ellos, urdirá una trampa para que se declare judicialmente la demencia de su cliente y se le libere de responsabilidad. La juez decide finalmente, disolver el jurado y emite un veredicto de inocencia, alegando enfermedad mental. El final es una vuelta de tuerca más dentro de los numerosos giros – tal vez excesivos- que nos trae esta historia. Cuando Martin Veil comunica a Aaron el resultado del juicio, éste sabiendo que está amparado por el secreto profesional entre cliente y abogado le manifiesta que nunca padeció ninguna alteración mental y que incluso el asesinato del arzobispo no es el único crimen que ha cometido.

Vail escapa de los tribunales por la puerta trasera, lejos de la apoteosis de reporteros que le esperan para entrevistarle. el verdadero rostro de Aaron sale finalmente a relucir.


(1) William Diehl es autor de numerosos bestsellers como Sharky´s Machine, Thai Horse, Hooligans, Chameleon, The Hunt y la trilogía de Martin Vail y Aaron: Primal Fear, Show of Evil y Reign in Hell. Sólo la primera novela de esta saga ha sido llevada a la pantalla.

(2) Vid. ROMERO DE ANDRÉS, Carmelo. Jauría humana: Cine y Psicología. AA. VV. URRA, Javier (Coord.). Editorial Gedisa. Barcelona, 2004. Pág. 133.

(3) URRA PORTILLO, Javier. Jauría humana: Cine y Psicología. AA. VV. URRA, Javier (Coord.). Editorial Gedisa. Barcelona, 2004. Pág. 138-139.

Ficha: La raíz del miedo (Primal Fear), USA, 129 minutos, Paramount Pictures y Rysher Enter Entertainment, Director: Gregory Hoblit, Guión: William Diehl (novela), Steve Shaga (guión) y Ann Biderman (guión), Música: James Newton Howard, Fotografía: Michael Chapman, Reparto: Richard Gere,  Laura Linney, Edward Norton, John Mahoney, Alfre Woodard, Frances McDormand, Terry O’Quinn, Andre Braugher, Steven Bauer, Joe Spano y Stanley Anderson.

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¿Quién mató a Sunny Von Bülow?

El misterio Von Bülow (Reversal of Fortune, 1990) de Barbet Schroeder es una historia real basada en el libro del reconocido profesor Alan Dershowitz (1), Reversal of Fortune (2), que escribió a propósito del famoso caso en el que defendiera a Clauss Von Bülow un millonario aristócrata de origen danés acusado de intentar asesinar a su esposa – Sunny Von Bülow – en dos ocasiones. El profesor Dershowitz tiene un breve cameo en la cinta como magistrado de la Corte Suprema de Rhode Island.

Barbet Schroeder nacido en Irán, criado en Sudamérica y nacionalizado francés nos ofrece una película inteligente, que parte de un guión capaz de darle vuelta a una de las variantes clásicas del cine jurídico para mostrarnos no el juicio, sino la ardua y gris preparación colectiva de la defensa y, ante todo, el enfrentamiento de dos inteligencias situadas en los antípodas: el aristócrata frío y calculador frente al profesor universitario brioso y temperamental.(3) Martha Crawford Von Bülow (Glenn Close) conocida por sus amigos como Sunny, era heredera de una gran fortuna y multidrogodependiente, tomaba regularmente laxantes y aspirinas como caramelos, fumaba tres paquetes diarios y era alcohólica, adicta al Valium y al Seconal, consumía grandes cantidades de dulce lo que le había producido hipoglucemia, sufrió dos comas en su espléndida mansión de Clarandom Court en Newport a orillas del Atlántico. El primer coma ocurrió el 27 de diciembre de 1979, del cual se sobrepuso rápidamente. El segundo le sobrevino casi un año más tarde, el 21 de diciembre de 1980, y la durmió para siempre.(4)

Clauss Von Bülow (Jeremy Irons) fue acusado por los hijos de Sunny, Alex (Jad Maguel) y Ala (Sarah Fearon) de intentar asesinarle con inyecciones de insulina, de tal forma que su muerte pareciera provocada por la diabetes.

A resultas del primer proceso que se siguió en su contra, Clauss Von Bülow fue sentenciado a treinta años de prisión por doble intento de asesinato. Para la apelación Clauss contrató – siguiendo los consejos de su amante- los servicios del prestigioso profesor y criminalista Alan Dershowitz (Ron Silver). El primer dilema que enfrentará Dershowitz es si asume la defensa de un hombre que toda la nación – incluso él- considera culpable. – No soy una persona que se alquila debe haber algo moral o legal. Le dirá Dershowitz a Clauss cuando éste le pide que se encargue de su defensa. La alegada inocencia de Clauss no es suficiente. Más adelante Dershowitz detallará ante su equipo de trabajo – formado básicamente por sus alumnos – las razones que lo motivan a tomar el caso: – Yo tomo los casos no por dinero, sino porque me apasionan y estoy apasionado con este. La familia contrató un investigador privado. Si se salen con la suya los ricos no acudirán más a la policía. Tendrán sus propios abogados consiguiendo evidencias y escogerán cuál entregarán al fiscal, y la próxima víctima, no será un rico como Von Bülow. Sino un pobre de Detroit que no podrá pagar o encontrar un abogado decente.

En la película La carta (The Letter, 1940) de Wyliam Wyler con Bette Davis y Herbert Marshall, se dice que el deber del abogado es defender a su cliente, no considerarlo culpable ni con el pensamiento. Este es uno de los dilemas que enfrentará a Dershowitz con su equipo de trabajo. Para algunos defender el caso apesta, porque consideran que Clauss Von Bülow es culpable y además tuvo todos los mecanismos que le otorga el Derecho para defenderse exitosamente: un abogado y un juicio. Es decir, la gran pregunta es si los abogados sólo deben defender causas justas, tal como reza el escudo del Colegio de Abogados de Lima. Dershowitz dará respuesta a este cuestionamiento. – Si los abogados sólo defendieran inocentes bastarían diez abogados en todo el país y sobrarían ustedes. Además señalará que aún cuando todos piensen que una persona es culpable de un crimen sólo hay una persona en la que éste puede y debe confiar y esa es su abogado. Como dice Sarah (Anabella Sciorra), ex-esposa de Dershowitz en la cinta: – tenemos que demostrar que el Estado falló, no que Clauss es inocente. Uno de sus alumnos, presente en el debate, incluso irá más allá: – Von Bülow probablemente sea culpable pero ese es el desafío. Dershowitz, asentirá entusiasmado: – aquí hay un abogado.

Dejado de lado el dilema moral tenemos el reto intelectual. Para eso está el sistema. Bajo estas condiciones la justicia, más allá de la verdad subyacente, aparece como un cernidor imperfecto en el que dependiendo de las habilidades de los defensores y de su estrategia se podrán colar inocentes y escapar culpables.

Dershowitz arengará a su equipo de trabajo como un general antes de la batalla y delineará la estrategia que les llevará a ganar el caso: hay dos problemas graves: la acusación es muy grave, además el problema no son las pruebas en contra, sino la certeza de la gente de que Clauss es culpable. Encontrar argumentos contrarios no será suficiente los jueces de la Corte Suprema tendrán que explicar porqué cambiaron. Para que lo puedan hacer tendremos que destruir todos los argumentos del fiscal. Desvirtuar el dictamen médico, a los testigos. Victoria completa o moriremos en el agua. Los principales inconvenientes que encuentra la defensa es que las apelaciones deben sustentarse únicamente en un error judicial sin introducir nueva evidencia y, es necesario destruir tanto el caso médico como las declaraciones de los testigos.

Dershowitz superará estos escollos utilizando un precedente de la Corte Suprema de Rhode Island según el cual un caso basado más en una teoría que en hechos sólo permanece si otra teoría no tiene sentido. A partir de ello, y con evidencia sustentada en hechos nuevos Dershowitz destruye la tesis de la fiscalía e introduce la hipótesis de un probable intento de suicidio por parte de Sunny, afectada emocionalmente por las continuas infidelidades de su marido.

En el nuevo juicio, Von Bülow fue declarado inocente de ambos cargos. Sin embargo, la duda se mantendrá respecto de qué pasó realmente en la madrugada del 21 de diciembre de 1980. Después de todo como sentencia Clauss Von Bülow al profesor Dershowitz en un pasaje de la cinta: – cada uno es guardián de su alma.

 


(1) El profesor Alan Dershowitz es un importante abogado y jurista norteamericano. Estudió Derecho en Yale Law School donde se graduó con el primer puesto de su promoción y fue editor de la revista Yale Law Journal. A los 28 años fue el profesor a tiempo completo más joven en toda la historia de Harvard Law School. Entre los trabajos más importantes del profesor Dershowitz podemos destacar: Rights From Wrongs: A Secular Theory of the Origins of Rights, America on Trials: Inside the Legal Battles That Transformed Our Nation, Supreme Injustice: How the High Court Hijacked Election 2000, The Genesis of Justice: Ten Stories of Biblical Injustice that Led to the Ten Commandments and Modern Law, Reasonable Doubts: The Criminal Justice System and the Emerging Constitutional Crisis. Entre sus patrocinados más destacados se encuentran Patricia Hearst, Leona Helmsley, Jimm Bakker, Mike Tyson, O.J. Simpson y Harry Reems.

(2) DERSHOWITZ, Alan M. Reversal of Fortune: Inside the Von Bülow Case. Random House, 1986.

(3) TORREIRO, M. Un juicio bien armado. En: El País. Edición del 22 de marzo de 1991.

(4) El cuerpo de Sunny Crawford Von Bülow permaneció por casi treinta años en la cama de un hospital, atrofiado y replegado en posición fetal, mientras una sonda intravenosa la alimentaba tres veces por día. Cada semana, un pianista tocaba para ella en su dormitorio, un peluquero le cuidaba el cabello y una experta en cosmética le trataba la piel. Sunny murió en el mes de diciembre de 2008.

 

Ficha: El misterio Von Bülow (Reversal of Fortune, 1990), USA, 111 minutos, Warner Bros, Director: Barbet Schroeder, Guión: Nicholas Kazan, Música: Mark Isham, Fotografía: Luciano Tovoli, Reparto: Jeremy Irons, Glenn Close, Ron Silver, Annabella Sciorra, Christine Baranski, Uta Hagen, Fisher Stevens, Jack Gilpin

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